Hola, mi nombre es Sandra, soy de Barcelona, crecí en Hospitalet de Llobregat, y desde hace unos años resido y trabajo en Sant Cugat del Vallés.

Me defino a mi misma como una persona resolutiva y creativa, no me gusta quedarme atrapada en el problema, y cuando hay algo que no me gusta, rápidamente mi cabeza empieza a trabajar para buscar alternativas que me permitan continuar, y seguir hacia adelante.

Soy una persona honesta conmigo misma, y también con los demás. Me gusta vivir acorde a la realidad, y cuando me equivoco en mis decisiones, y cometo errores, no dudo en reconocerlo, y gracias a esto puedo aprender de ellos.

La perseverancia es otro rasgo que me caracteriza, soy bastante tenaz, y cuando quiero algo voy a por ello. Soy una persona apasionada y entregada. Trabajadora, siempre activa y haciendo mil cosas.

Hay otras muchas características de mi que me gustan, y otras que quiero mejorar. Pero lo mejor de todo, es que soy una persona auténtica, es decir, soy así, me acepto tal y como soy, y si hay algo que no me gusta, trabajo para cambiarlo.

Esta pequeña definición sobre mí misma que acabo de hacer, y sobre todo esto último que he dicho, no siempre fue así. Hace años creo que no sabía ni quien era. Y si había algo que no hacia, era ser auténtica, y honesta conmigo misma.

Hubo un tiempo, en el que me costaba mostrarme tal cual era, mi autoestima no era demasiado buena, y sentía miedo al pensar que si era yo misma, podría no ser aceptada. Tampoco creía en mis posibilidades, no me valoraba lo suficiente, y aprendí a valorarme en función de lo que los demás podían pensar sobre mí. Así que complacer a los demás, y hacer aquello que se suponía que debía de hacer, era la mejor opción. Pero me equivoqué en todo.

 

Gracias al Coaching, el Reiki y otras técnicas de crecimiento personal, aprendía a conocerme a mí misma, a saber qué era lo que realmente quería. Ya no me pongo máscaras, yo soy así.

Con los años el resultado fue que me vi atrapada en una persona, y una vida que no me correspondían. No quiero decir que mi vida fuera una farsa, pero no me sentía bien. Incluso llegué a enfermar, y somaticé muchas emociones en síntomas físicos, como vértigos y migrañas.

Gracias al Coaching, el Reiki y otras técnicas de crecimiento personal, aprendía a conocerme a mí misma, a saber qué era lo que realmente quería, y estaba en línea con mis principios y valores. Me quite todas esas etiquetas que me había ido poniendo a lo largo de los años, y desusé creencias erróneas que me limitaban. Aprendí a aceptarme tal como era, y a cambiar aquello que no me gustaba. Asumí la responsabilidad de mi misma, y dejé de verme como una víctima, para empezar a ser la protagonista de mi vida. Y recuperé el equilibrio entre mi mente, cuerpo y emoción.

Ya no me pongo máscaras, yo soy así. Sé que no soy perfecta, y que no le voy a caer bien a todo el mundo. Y que siempre habrá alguien que desaprobará mis acciones y no estará de acuerdo conmigo. Escucho las opiniones y los consejos de los demás desde el respeto, pero no dejo que estos me condicionen.

Yo soy así, y esta es mi vida, y nadie más que yo va a vivirla por mí.

Ahora desde mi propia experiencia, y a través del Coaching, y el Reiki, acompaño a otras personas en su proceso de crecimiento personal, para que sean ellas mismas, y recuperen el protagonismo de sus vidas.

Si yo he podido dar un giro de 360º  y sentirme no sólo la protagonista de mi vida sino la directora, tú también puedes 😉

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Sandra Macho
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