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Etiquetas, ¿cuál es la tuya?

Estos últimos días estoy escuchando demasiado la frase “Es que yo soy así, y no puedo cambiarlo”.

Quizás si supiésemos de lo limitante de esta afirmación, es posible que no nos la dijésemos nunca más. Decir que no puedes cambiar algo de ti mismo, es tan falso como decir que los cerdos pueden volar.

Pero la realidad, es que hemos crecido en un entorno, ya sea social o familiar, en el que nos han ido juzgando y etiquetando constantemente, y es muy probable que al final nos lo hayamos podido creer.

Cuando digo esto, me refiero a, quién no ha escuchado alguna vez expresiones como: “Tiene el mismo carácter que su madre, igual de mandona”, “Es torpe como su padre”, “Este niño es un desordenado”, “Es muy despistada, no presta atención en clase”, …

Todos estos juicios de valor, se acaban convirtiendo en etiquetas, y al final, en el ejemplo de la niña que no presta atención en clase, acaba siendo “la despistada” de la clase, el niño “un desordenado”, … y así sucesivamente. Y esto, un día tras otro, a lo largo de los años, puede acabar convirtiéndose en un lastre, que hace que nos definamos a nosotros mismos como una despistada o un desordenado, y creer que como somos así, no podemos cambiarlo.

Cuando uno mismo se autoimpone una etiqueta, está limitando su propio desempeño y crecimiento, y está dejando de ver que no somos de una determinada manera inamovible y estática.

Lo cierto es que no somos de una determinada manera, sino que estamos siendo de esa manera. Y depende de nosotros mismos querer cambiarlo o no.

Puede que hayas crecido creyendo que eres un desordenado/a, y que no puedes cambiarlo, pero quizás la pregunta podría ser, ¿Quieres cambiarlo?

Es posible que la respuesta sea que no, porque ser así no está suponiendo ningún problema en tu día a día, y por lo tanto no tienes la necesidad de cambiarlo, y puede incluso que nunca te lo hayas planteado. Sí es así, está bien.

Pero puede ser que la respuesta sea todo lo contrario, que te esté dando problemas el desorden que hay a tu alrededor, y te gustaría ser de otra manera, pero claro “como eres así”, ya no hay solución.

Pues sí que la hay, pero claro, depende de ti, y sólo de ti cambiarlo, y requerirá de esfuerzo y dedicación, porque no sólo tendrás que cambiar hábitos, sino que además deberás de desechar esa etiqueta de “desordenado” que te ha acompañado toda la vida, y tirarla a la papelera.

El ser desordenado, despistado, … no son cosas que se lleven en los genes, no se hereda, pero lo que sí sucede, es que, si estás acostumbrado a que te etiqueten de un determinado modo, probablemente tú ya actúes de esta manera de forma automatizada. Te lo han dicho tantas veces, que ya crees que eres así. Pero esto es sólo una creencia, está en tu mano poder cambiarlo, siempre que quieras, está claro.

Lo único que digo, es que no te escudes en el “Yo soy así” para no enfrentarte al cambio, y al esfuerzo que ello supone. O simplemente, para excusarte o no reconocer que ya te va bien así.

Por el contrario, a todas aquellas personas, que realmente crean que no pueden cambiar, les animo a que empiecen a reflexionar sobre el tema, e intenten encontrar el origen de esta creencia, de dónde surge. Seguramente, te la han colocado o te la has colocado tu mismo, no has nacido con ello. Y si quieres cambiarlo, debes de empezar a hacer las cosas de otra manera.

Por ejemplo, si tu etiqueta es; “Soy un desconfiado”. Es probable que ya de por si vayas con pies de plomo ante muchas situaciones, y que tu comportamiento delate tu desconfianza. Pongamos el caso, de cuando conoces a alguien nuevo, es posible que ya de antemano creas que te va engañar o a hacer daño, y tus acciones inconscientemente te llevarán a sobreprotegerte contra esta persona, siendo tu comportamiento poco idóneo para conocer a alguien, y al final puede que te acabe engañando o no.

La cuestión es, que ya vas predispuesto a que suceda eso, lo que se denomina “La profecía autocumplida o Efecto Pigmalión”, que consiste en que cuando tenemos una creencia firme respecto a alguien o algo, acaba cumpliéndose. Nuestra conducta intenta ser coherente con las creencias que sostenemos.

Observa cómo te defines a ti mismo, y qué etiquetas te has ido colocando, y cuáles les has comprado a los demás. Si alguna de ellas te supone un problema, y quieres cambiarlo, adelante, no permitas que nadie te diga que “Tú eres así”, y lo más importante de todo, no te lo digas tú, porque cada vez que te lo dices te estás poniendo límites. Tú puedes ser como quieras ser.

“No importa quien seas, qué hayas hecho, de dónde provengas, … Siempre puedes cambiar y ser una mejor versión de ti mismo”

Madonna

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