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Miedo

Cuando el miedo te paraliza

Las emociones, como ya he comentado alguna vez en alguno de mis artículos, no son ni buenas ni malas. Si no que son impulsos fisiológicos que responden a un estímulo externo. Y lo que hace que nosotros las juzguemos como buenas o malas, es debido a la interpretación que le demos, y como las regulemos.

Imaginemos por un momento un mundo en el que no existiera la ira o la rabia. Si esto fuera así no responderíamos ante las injusticias y las permitiríamos. Mientras que si sentimos esta emoción seremos capaces de hacer frente a estas injusticias y reivindicarnos. Lo mismo sucede con el miedo, si éste no existiera no temeríamos a nada, y pondríamos en peligro nuestra supervivencia.

El inconveniente surge cuando no regulamos adecuadamente una emoción, y en el caso de las dos anteriores, por ejemplo, la rabia descontrolada puede llevarnos a la violencia, o el miedo, a paralizarnos ante situaciones cotidianas que no tienen nada de peligrosas. Pero así mismo, hasta la alegría mal regulada convertida en euforia, puede llevarnos a hacer cosas imprudentes. De aquí que comente que las emociones en sí no son ni buenas ni malas.

Una vez aclarado este tema, vamos a centrarnos en la emoción del miedo.

¿Quién no ha sentido miedo alguna vez a la hora de afrontar una situación que en realidad no esconde ningún peligro? Como por ejemplo: hablar en público, decir lo que piensas ante una determinada cosa, cambiar de trabajo, separarte de tu pareja, etc.,…

Si lo pensamos bien, ninguno de los ejemplos anteriores representa ningún peligro para nadie. Lo que suele suceder es que detrás de ese miedo se esconden creencias negativas o limitantes relacionadas, por ejemplo, con el hecho de cambiar de trabajo o separarte de tu pareja. Quizás puedes pensar que si cambias de trabajo no vas a estar a la altura de las nuevas tareas, o bien puedes tener miedo a equivocarte y a arrepentirte, etc.,…

Realmente lo que hace el miedo en estas circunstancias es paralizarnos, y no nos permite avanzar.

Yo personalmente, he vivido con miedo a muchas situaciones, y si soy sincera debo de reconocer que en según que circunstancias a veces aparecen sombras amenazantes. Pero para vencer al miedo sólo existe una opción, y es afrontarlo con confianza, con mucha confianza y seguridad en uno mismo.

No hacer algo por miedo a las consecuencias en el fondo puede resultar bastante absurdo. Vamos a volver al ejemplo del trabajo. Si te estás planteando un cambio de trabajo es porque probablemente dónde estás actualmente no te sientes bien, ya sea por el tipo de tareas desarrolladas, por el salario que percibes, por el trato que recibes, por el ambiente, etc.,… De hecho si te planteas un cambio de trabajo es porque dondes estás no te sientes bien, entonces, si cambias de trabajo ¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿qué estés como ahora? Es decir, no sintiéndote bien.

En muchas ocasiones detrás de aquello que llamamos miedo, se encuentra la solución a muchos de nuestros problemas, lo que sucede es que nos cuesta plantearnos cambios. A la mente humana no le gustan los cambios, de hecho está hecha para que sobrevivamos. Es decir, para nuestro cerebro su objetivo no es la felicidad sino la supervivencia, por tanto, una cosa que para ti puede ser mala para tu cerebro puede ser buena.

A veces también tenemos miedo a hacer determinadas cosas por el qué dirán o pensarán de nosotros, o bien, porque creemos que con nuestros actos podemos ofender o hacer daño a otras personas, etc.,…
Pero lo cierto es que este sentimiento de culpabilidad o de preocupación, según el caso, lo que hace es mantenerte inmobilizado, por algo que muy a menudo, escapa a tu control,

Como he dicho anteriormente, detrás de nuestros miedos se encierran una serie de creencias, que son las que nos limitan y nos impiden avanzar. Mucha gente identifica lo desconocido con el peligro. Piensan que el propósito de la vida es ir siempre a lo seguro, y saber siempre a dónde van. Y, tendemos a mantener patrones porque es lo que hemos aprendido a hacer.

Lo cierto es que tú eres el responsable de lo que sientes. Los sentimientos son reacciones que tú eliges tener. Sientes lo que piensas, y puedes aprender a pensar diferente sobre cualquier cosa.
De ti depende elegir entre un comportamiento que te limite u otro que te haga crecer y evolucionar como persona.

El buscar motivos o excusas para todo, es el tipo de pensamiento que te aleja de las experiencias nuevas, y de tu propio crecimiento personal.

“ Si decides ser dueño de tus propias emociones, si las controlas, no tendrás que escoger reacciones de autoderrota”.

Wayne W. Dyer

Te invito a que escuches ese miedo que sientes en ocasiones. Que aprendas a escuchar qué es lo que te está diciendo realmente, para que averigües qué es lo que necesitas de verdad.
Yo ante estas situaciones suelo plantarme algunas de estas preguntas:

  • ¿Qué tiene de peligrosa esta situación para mi?
  • ¿Qué me amenaza?
  • ¿De qué me estoy escondiendo?
  • ¿De qué estoy huyendo?
  • ¿Qué es lo que me está paralizando?
  • ¿Qué estoy evitando?
  • ¿De qué tengo miedo, realmente?
  • ¿En qué he de confiar?
  • ¿En quién quiero confiar?
  • ¿Qué oportunidad me ofrece esta situación?

Espero que a ti también puedan servirte de ayuda.

“La vida comienza donde termina el miedo”

– Osho –

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