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Aceptación vs resignación

Aceptación vs Resignación

Es frecuente preguntarse cuál es la diferencia entre aceptación y resignación. Esto se debe, a que en muchas situaciones, ante aquellas circunstancias ante las que no podemos hacer nada, decimos que lo que debemos de aprender es a aceptarlas para poder continuar hacia adelante con nuestras vidas. Y en ocasiones, este “no podemos hacer nada” se confunde con resignación.

Aceptación entre muchas otras cosas, significa ser consciente de la realidad. Es decir, ser fiel a la realidad, tal y como es, y reconocer que lo que es, es, y que lo que no es, no es. Es así de sencillo y a la vez así de complicado.

No siempre tenemos el control de las cosas que nos suceden, porque sencillamente hay cosas que están fuera de nuestro alcance, y reconocer conscientemente esta posición respecto a esa situación, es aceptación, y no resignación.

Si quieres leer más acerca de este tema, te dejo el enlace a otro artículo del Blog, en donde hablo con más detalle de estos casos. ¿Qué depende de ti?

Por otro lado, existen momentos o situaciones en nuestras vidas, que emocionalmente pueden ser complicados, porque en cierta manera nos preocupan y nos crean cierto malestar, y nos sentimos responsables.

Cuando las emociones acechan, y nos hacen sentir vulnerables, debemos cuestionarnos a nosotros mismos, y preguntarnos qué nos está sucediendo.

El primer paso para poder gestionar una emoción es reconocerla. Y seguidamente observar e identificar, cómo nos hace sentir, y qué es lo que está pasando realmente.

Cuando hemos realizado este trabajo previo ante esa situación, estamos en ese punto en el que debemos tomar una decisión respecto a lo que nos esté sucediendo.

En términos generales, delante de una situación que produce malestar, existen diferentes reacciones, que desde un punto de vista emocional no son saludables.

Hay personas que se niegan a abandonar y luchan constantemente, no se rinden, y sostener indefinidamente esa situación les acaba dañando. Otras por el contrario huyen, hacen como que no va con ellas, y por último, existe otro grupo de personas, que se bloquean y no saben qué hacer.

La primera opción, suele ser agotadora, y al final resulta perjudicial para nuestra salud. La segunda, además de ser agotadora, hace que no aprendamos, ya que nos negamos a ver qué es lo que sucede, y además, cabe decir, que hay situaciones de las que por más que queramos no se puede huir. Y por último el bloqueo, tampoco lleva a ninguna solución, porque supone que la situación nos desborda, y que no podemos hacer nada al respecto.

¿Qué podemos hacer ante estas circunstancias?

Por una lado, podemos aprender a sostener o convivir con esta situación. Aceptar plenamente lo que nos está sucediendo, y conscientemente tomar la decisión de convivir con ella, sin que nos haga daño o cree malestar.

No consiste en resignarse, sino en aprender a aplicar nuestros recursos para sostener o convivir de manera consciente con la situación. Somos nosotros quienes decidimos quedarnos “ahí”, y esta es la diferencia principal entre aceptar y resignarse.

Sostener, implica aceptación, sentir que podemos estar en esa situación, con ese estado emocional, y que podemos sobrellevarlo.

Y cuando sentimos que ya no podemos sostener más esa situación, desde la plena consciencia, sabiendo que hemos hecho todo lo que hemos podido, entonces la dejamos ir.

Pero este dejar ir, no es resignación, ya que implica decir “Esto, ya no lo quiero para mí”, ya que sostener esa situación durante más tiempo, significaría situarnos en el grupo de esas personas que luchan incesantemente por mantenerse en un lugar que les está dañando.

La diferencia entre la resignación y la aceptación en este caso, supone que cuando dejamos ir, lo hacemos en paz, y nos sentimos bien con nosotros mismos.

La resignación, tiene connotaciones negativas, supone rendición, situarnos en el papel de víctima y darle el poder a la situación, a lo que nos está sucediendo.  Mientras que la aceptación no entiende de sumisión, sino que hace que seamos nosotros quienes tomemos el protagonismo, y decidamos conscientemente lo mejor para nosotros.

Muchas gracias por tu atención, y nos vemos en la próxima entrega.

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